lunes, 25 de julio de 2011

Nunca me gusto ese pueblo pequeño

Nunca me gusto ese pueblo pequeño.

Fue un pueblo pequeño con mucha niebla, donde la tristeza pesa mas de lo que debería, pero en el bar donde fui esa vez, tome una buena cerveza que me alegró por un momento, me gusto conversar con el barman, necio él, sin embargo era un buen tipo.

La chica que se me acercó, las que curan el espíritu y alejan la niebla por dinero, y aunque la debió pasar extrañada por mi ausencia aun estando con ella, cuido bien de mi.

En el café que quedaba al frente, la hermosa joven que me atendió, no me sirvió lo que yo quería, al verme como un extranjero me sirvió la especialidad... le decía que no quería, que no me gustaba, pero al final terminé comiéndolo para no desilusionarla.

Nunca me gusto ese pueblo pequeño, pero el barman, la chica que se me acercó y la joven del café no tenían nada que ver.

Nunca me gusto ese pueblo pequeño.